Nutrición

Déficit calórico: cómo calcularlo paso a paso para perder grasa

MMarcos Roca Rodríguez Actualizado 3 mar 2025 7 min de lectura
Déficit calórico: cómo calcularlo paso a paso para perder grasa

En resumen

Guía práctica para calcular tu déficit calórico: estima tu gasto, fija el recorte adecuado y ajusta cada semana para perder grasa de forma sostenible.

Todo el mundo me repitió lo mismo cuando quise definirme: "tienes que hacer un déficit grande, comer muy poco". Yo no lo hice. Comí mejor —más proteína, menos procesados— pero no recorté calorías de forma agresiva. Entré fuerte y comí bien. El resultado fue que bajé grasa y gané músculo a la vez, algo que supuestamente no podía pasar sin ese déficit enorme que todos me exigían.

Lo que aprendí de esa experiencia es que el tamaño del déficit importa, pero no de la forma en que te lo cuentan. Un recorte demasiado grande te come el músculo y te deja sin energía para entrenar. En este artículo te enseño a calcularlo de forma inteligente, con ejemplos reales y sin fórmulas intimidantes.

¿Qué es exactamente un déficit calórico?

Un déficit calórico ocurre cuando ingieres menos energía de la que gastas. Tu cuerpo cubre esa diferencia tirando de sus reservas, sobre todo de la grasa almacenada. No existe ninguna estrategia para perder grasa que se salte este principio: dietas cetogénicas, ayunos intermitentes o planes de moda funcionan únicamente cuando generan déficit, aunque lo disfracen de otra cosa o lo atribuyan a mecanismos más exóticos.

La buena noticia es que no necesitas pasar hambre extrema. Un déficit moderado y sostenido produce mejores resultados a largo plazo que recortes agresivos que terminas abandonando a las dos semanas. La constancia supera a la intensidad en cualquier proceso de pérdida de grasa.

Cómo calcular tu gasto energético total (TDEE)

Tu gasto energético total, conocido como TDEE (Total Daily Energy Expenditure), se compone de tres piezas: el metabolismo basal, que es la energía que consumes en reposo absoluto; la actividad física y el movimiento diario no estructurado; y el efecto térmico de los alimentos, que representa aproximadamente el 10% de las calorías ingeridas.

El paso más importante es calcular el metabolismo basal con una fórmula validada científicamente. La ecuación de Mifflin-St Jeor es actualmente la más precisa para la población general:

  • Hombres: (10 × peso en kg) + (6,25 × altura en cm) − (5 × edad en años) + 5
  • Mujeres: (10 × peso en kg) + (6,25 × altura en cm) − (5 × edad en años) − 161

Una vez tienes el metabolismo basal, lo multiplicas por el factor de actividad que mejor describe tu semana habitual:

  • Sedentario (trabajo de oficina, sin ejercicio): × 1,2
  • Ligeramente activo (1-3 días de ejercicio por semana): × 1,375
  • Moderadamente activo (3-5 días de ejercicio): × 1,55
  • Muy activo (6-7 días de ejercicio intenso): × 1,725
  • Extremadamente activo (trabajo físico más ejercicio diario intenso): × 1,9

El resultado es tu TDEE estimado: el número de calorías que necesitas ingerir para mantener tu peso actual.

Ejemplos prácticos: un hombre sedentario y una mujer activa

Los números abstractos son difíciles de interiorizar. Veamos dos casos concretos que ilustran cómo funciona el cálculo en la práctica.

Caso 1: Hombre de 80 kg, 175 cm, 32 años, trabaja en oficina, sin ejercicio regular. Su metabolismo basal según Mifflin-St Jeor sería: (10 × 80) + (6,25 × 175) − (5 × 32) + 5 = 800 + 1.093,75 − 160 + 5 = 1.738 kcal. Multiplicado por el factor sedentario (1,2), su TDEE es aproximadamente 2.085 kcal. Para perder grasa, debería apuntar a ingerir entre 1.600 y 1.750 kcal diarias, un déficit de 300-500 kcal.

Caso 2: Mujer de 60 kg, 165 cm, 28 años, entrena 4 días por semana. Su metabolismo basal: (10 × 60) + (6,25 × 165) − (5 × 28) − 161 = 600 + 1.031,25 − 140 − 161 = 1.330 kcal. Multiplicado por 1,55 (moderadamente activa), su TDEE es aproximadamente 2.062 kcal. Para definir con preservación muscular, debería consumir entre 1.600 y 1.800 kcal diarias.

Estos números son puntos de partida, no verdades absolutas. El cuerpo humano tiene variaciones individuales que ninguna fórmula puede capturar completamente. Lo que hace útil a este cálculo es que proporciona una base razonada desde la que ajustar con datos reales.

Plato equilibrado con verduras y proteina para deficit calorico
Comer en déficit no significa comer poco, sino elegir con criterio.

¿Cuánto déficit es óptimo? El caso de las 500 kcal diarias

Un déficit de 500 kcal al día sobre el TDEE produce, en teoría, una pérdida de aproximadamente 0,5 kg por semana (3.500 kcal equivalen a unos 450 g de grasa). Esto es, en términos generales, el ritmo ideal para la mayoría de personas que buscan perder grasa mientras mantienen el máximo de masa muscular.

Recortes menores, de 200 a 300 kcal, son perfectamente válidos si tienes paciencia: la pérdida es más lenta pero el riesgo de perder músculo es mínimo y la adherencia suele ser más alta. Estos déficits suaves son los recomendados para personas con poca grasa que perder, deportistas de fuerza que quieren mantener el rendimiento o personas con historial de dietas yo-yo.

El mejor déficit no es el más grande, sino el que puedes mantener mes tras mes sin convertir tu vida en un sufrimiento ni comprometer tu entrenamiento.

Por qué un déficit demasiado grande es contraproducente

La tentación de recortar 1.000 kcal o más para "terminar antes" es comprensible pero tiene consecuencias reales. Cuando el déficit es excesivo, el cuerpo interpreta la escasez energética como una amenaza y responde reduciendo el gasto metabólico basal, aumentando la degradación de tejido muscular para obtener aminoácidos y bajando los niveles de hormonas anabólicas como la testosterona y el IGF-1.

El resultado práctico es una pérdida de peso más rápida en los primeros días, sí, pero con un porcentaje elevado de masa muscular perdida. Esto es problemático por dos razones: el músculo es metabólicamente activo y perderlo reduce aún más el gasto, y estéticamente el resultado es un cuerpo más pequeño pero sin la definición que se buscaba.

Además, déficits agresivos generan fatiga crónica, peor rendimiento en el entrenamiento, irritabilidad y una relación disfuncional con la comida que suele desembocar en atracones y efecto rebote. La grasa recuperada tras un déficit extremo se acumula con más facilidad que la que se perdió, porque el cuerpo ha ajustado su metabolismo a la baja durante el período de restricción.

El papel de la proteína durante el déficit

Durante el déficit la proteína es tu mejor aliada por tres razones concretas. Primero, tiene el efecto térmico más alto de todos los macronutrientes: el cuerpo gasta entre el 25 y el 30% de las calorías de la proteína solo para digerirla, frente al 5-10% de los carbohidratos y el 2-3% de las grasas. Segundo, mantiene la señalización anabólica necesaria para preservar el músculo incluso en déficit, especialmente cuando se combina con entrenamiento de fuerza. Tercero, es el macronutriente más saciante, lo que hace que las calorías recortadas sean más fáciles de sostener sin pasar hambre.

El rango de referencia bien establecido es 1,6 a 2,2 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal. Para el hombre de 80 kg del ejemplo anterior, eso supone entre 128 y 176 g de proteína diaria. Distribuirla en tres o cuatro comidas maximiza la síntesis proteica muscular a lo largo del día.

Persona pesando alimentos en bascula de cocina
Pesar los alimentos unas semanas educa el ojo y revela sorpresas sobre las raciones reales.

Cómo ajustar el déficit basándote en resultados reales

Aquí está la clave que casi nadie aplica con consistencia. Las fórmulas dan un punto de partida, pero el único dato que importa de verdad es lo que le hace tu cuerpo a ese número. Para saberlo con fiabilidad necesitas una métrica objetiva.

El método más práctico es pesarte cada mañana en ayunas, después de ir al baño, y calcular la media de los siete días de la semana. Esa media semanal es tu dato real: elimina el ruido de la retención de agua, las variaciones de glucógeno y la digestión. Compara la media de esta semana con la de la anterior.

  • Si la media baja entre 0,3 y 0,7 kg por semana, el déficit está funcionando bien: no toques nada.
  • Si llevas dos semanas sin que la media baje, recorta entre 100 y 150 kcal o añade 20-30 minutos de actividad de baja intensidad.
  • Si la media baja más de 1 kg por semana de forma consistente, o si notas caída del rendimiento en el entrenamiento, sube 100-150 kcal para proteger el músculo.

Este proceso de ajuste basta con hacerlo cada dos o tres semanas. Cambiar los números cada día en función de fluctuaciones puntuales es una de las fuentes más frecuentes de confusión y abandono.

Errores comunes que sabotean el déficit

Conocer los errores más frecuentes es tan importante como conocer el método correcto, porque son los que hacen que personas que "están haciendo todo bien" no vean resultados.

Subestimar las calorías ingeridas. Estudios de laboratorio muestran de forma consistente que las personas subestiman su ingesta calórica entre un 20 y un 40%. Las salsas, el aceite de cocina, los frutos secos a puñados, las bebidas con calorías y los picoteos que "no cuentan" suman fácilmente 400-600 kcal diarias que no aparecen en el registro.

No contabilizar los cambios en el nivel de actividad. Al reducir calorías, el cuerpo reduce instintivamente el movimiento espontáneo: menos energía para actividades fuera del gimnasio, menos ganas de subir escaleras. Este fenómeno, conocido como termogénesis adaptativa, puede reducir el gasto real en 200-400 kcal respecto a lo calculado inicialmente. Si el déficit teórico no produce los resultados esperados, este es probablemente el motivo.

Confiar ciegamente en los contadores de calorías de apps y máquinas de cardio. Las bases de datos de apps tienen márgenes de error significativos, especialmente en alimentos caseros o de restaurante. Las máquinas de cardio sobreestiman el gasto de forma sistemática. Úsalos como referencia relativa, no como verdades absolutas.

Reaccionar al peso diario en lugar de a la tendencia semanal. El peso puede variar hasta 2-3 kg en un mismo día por hidratación, sodio, glucógeno y digestión. Interpretar una subida puntual como un fracaso del déficit lleva a decisiones erráticas. La tendencia de la media semanal es el único dato que importa.

El déficit es un proceso, no un número fijo

Calcular tu déficit calórico es el primer paso, no el destino. El cuerpo no es una máquina estática: conforme adelgazas, el TDEE cae, la termogénesis adaptativa entra en juego y las estimaciones iniciales pierden precisión. Por eso el ajuste regular basado en datos reales es la parte más importante del proceso.

Empieza con un déficit de 300-500 kcal sobre tu TDEE estimado, prioriza la proteína para proteger el músculo, mide la tendencia semanal de tu peso y ajusta cada dos o tres semanas. Con esa metodología sencilla y constante, la pérdida de grasa es inevitable. Lo difícil no son las matemáticas, sino la paciencia para dejar que funcione.

Fuentes y bibliografía

Preguntas frecuentes

¿Cuántas calorías debo recortar para perder grasa?

Lo habitual es un déficit del 15 al 25 por ciento sobre tu gasto total. Para la mayoría supone entre 300 y 500 kcal diarias. Un recorte mayor acelera la pérdida pero aumenta el riesgo de perder músculo, pasar hambre y abandonar. Empieza moderado y ajusta según los resultados reales de la báscula y el espejo.

¿Necesito una báscula de cocina para que funcione?

No es obligatoria, pero ayuda mucho al principio. Pesar los alimentos unas semanas te enseña a calcular raciones a ojo y revela cuánto subestimabas las porciones. Después puedes relajar el pesaje y guiarte por la mano o por raciones estándar, manteniendo la coherencia que de verdad importa.

¿Por qué dejo de perder peso aunque siga en déficit?

Tu gasto baja al adelgazar y, a menudo, las raciones crecen sin darte cuenta. También influye la retención de agua por estrés, sueño o sal. Antes de recortar más, revisa el registro durante una semana, prioriza el descanso y comprueba la tendencia del peso, no el dato de un solo día.

¿Cada cuánto debo recalcular mis calorías?

Cada dos o tres semanas. Es tiempo suficiente para ver una tendencia clara sin reaccionar al ruido diario. Si el peso lleva diez días estancado y el registro es fiable, baja entre 100 y 150 kcal o añade algo de actividad. Evita cambiar las cifras cada día.

¿Cuánto déficit calórico es demasiado agresivo?

Un déficit superior al 25 o 30 por ciento del gasto total diario se considera agresivo y aumenta el riesgo de perder músculo, caer en fatiga crónica y reducir el rendimiento en el gimnasio. La mayoría de estudios sobre composición corporal sitúan el umbral seguro en no perder más del 1 por ciento del peso corporal por semana.

¿Se puede perder grasa sin pasar hambre?

Sí si se eligen alimentos con alta densidad de saciedad: proteínas magras, verduras abundantes y alimentos voluminosos con poca carga calórica. Un déficit moderado de 300 a 400 kcal combinado con 2 gramos de proteína por kilo de peso produce pérdida de grasa sostenida con un hambre muy manejable para la mayoría de personas.

¿Es mejor hacer un déficit fijo cada día o variar las calorías?

Ambas estrategias funcionan si el déficit semanal total es similar. El ciclado calórico, con más calorías los días de entrenamiento y menos los de descanso, puede mejorar el rendimiento y la adherencia para algunos. Sin embargo, para la mayoría un déficit moderado y constante es más sencillo de mantener y produce resultados equivalentes.

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Marcos Roca Rodríguez

Fundador de EntrenaFitness. Divulgador de fitness y nutrición basado en evidencia científica. Más sobre mí.

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