Cómo ajustar tu silla de oficina correctamente paso a paso
En resumen
Cómo ajustar la silla de oficina paso a paso: altura, profundidad, lumbar, reposabrazos y reclinado, con orden correcto y errores frecuentes.
Respuesta directa: ajusta la silla en este orden: altura del asiento, apoyo de pies, profundidad del asiento, soporte lumbar, reposabrazos y reclinado. Cada paso condiciona el siguiente, por eso ajustar a voleo no funciona. Con 20 minutos y esta secuencia, una silla del montón bien ajustada rinde más que una gama alta configurada al azar, que es como está la mayoría.
Lo he comprobado en mi propio setup y cada vez que ayudo a alguien con el suyo: casi nadie ha tocado más palanca que la de subir y bajar. Vamos paso a paso; solo necesitas tu silla, tu mesa y, si puedes, alguien que te haga una foto de perfil al final.
Antes de empezar: dos decisiones previas
Primero, localiza los mandos de tu silla (el manual del fabricante, si existe, aquí sí vale oro; si no, prueba cada palanca con calma). Segundo, decide la referencia: si tu mesa NO es regulable en altura, la mesa manda y la silla se ajusta a ella; si es regulable, ajusta primero la silla a tu cuerpo y luego la mesa a tus codos, que es el escenario ideal que describo en el setup ergonómico de teletrabajo.
Paso 1: altura del asiento
Siéntate pegado al fondo, hombros relajados, brazos cayendo naturales y antebrazos doblados hacia el teclado. Objetivo: codos aproximadamente a la altura de la superficie de la mesa. Si están por debajo, sube la silla; por encima, bájala. La mayoría de la gente trabaja con la silla demasiado baja y lo paga con hombros y muñecas.
Paso 2: apoyo de los pies
Con la altura del paso 1, mira tus pies: deben apoyar planos, con rodillas más o menos a 90 grados y sin presión del borde del asiento tras los muslos. ¿No llegan al suelo? No bajes la silla: eso desharía el paso 1. La solución es un reposapiés; tengo una guía específica sobre qué reposapiés elegir.
Paso 3: profundidad del asiento
Pegado al respaldo, debe caber una mano (unos 3-5 cm) entre el borde del asiento y la parte trasera de tus rodillas. Si tu silla tiene asiento deslizante, ajústalo; si no y el asiento se te queda largo, un cojín lumbar que te adelante un poco puede hacer de apaño (lo cuento en la guía del cojín lumbar para la silla).
Paso 4: soporte lumbar
Sube o baja el apoyo lumbar hasta notarlo rellenando la curva baja de la espalda, a la altura de la cintura aproximadamente. Sensación correcta: apoyo suave que te recuerda pegarte al respaldo. Sensación incorrecta: bulto que te empuja o que notas en el sacro. Si tu silla no tiene lumbar regulable y el respaldo te deja hueco, ahí es donde un cojín lumbar externo gana su sitio.
Paso 5: reposabrazos
Altura: que los antebrazos apoyen con los hombros completamente relajados, sin encogerlos ni dejarlos colgar. Anchura y giro si los hay: los brazos deben caer naturales, ni abiertos ni encajonados. Regla de oro: si los reposabrazos chocan con la mesa y te impiden acercarte, bájalos; trabajar lejos del teclado por culpa de los reposabrazos es un clásico silencioso del dolor de cuello.
Paso 6: reclinado y tensión
Ajusta la tensión del respaldo a tu peso: debe acompañarte al reclinarte sin catapultarte de vuelta ni caer sin resistencia. Deja el mecanismo libre o con bloqueo suave y úsalo: reclinarse unos grados de vez en cuando descarga la zona lumbar. El respaldo es para usarlo, no para decorar.
Tabla resumen: síntoma → ajuste
| Lo que notas | Ajuste probable | Paso |
|---|---|---|
| Hombros encogidos o muñecas dobladas al teclear | Silla baja: sube altura | 1 |
| Presión tras las rodillas o pies de puntillas | Apoyo de pies: reposapiés o revisar altura | 2 |
| Te sientas al borde y no usas el respaldo | Asiento demasiado profundo | 3 |
| Hueco en la zona baja de la espalda | Lumbar bajo o insuficiente | 4 |
| Tensión en trapecios al apoyar los brazos | Reposabrazos altos o bajos | 5 |
| Nunca te reclinas o el respaldo te empuja | Tensión de reclinado mal regulada | 6 |
La comprobación final y el recordatorio de siempre
Foto de perfil trabajando normal: oreja aproximadamente sobre el hombro, codos a la altura de la mesa, espalda en contacto con el respaldo, pies apoyados. No busques la postura de robot perfecta: busca una base cómoda desde la que te muevas a menudo, porque la mejor postura es la siguiente. Ni la silla mejor ajustada compensa horas de inmovilidad: combina este ajuste con pausas activas regulares.
Y si después de ajustar todo sigues con molestias frecuentes, no le pidas más a la silla: la ergonomía reduce sobrecarga, pero el dolor persistente merece un fisioterapeuta. Para el resto del equipo (pantalla, teclado, accesorios), tienes la guía del equipo esencial de ergonomía con el orden de prioridades completo.
Contenido informativo e independiente: no sustituye la valoración de un profesional. Si tienes dolor persistente, consulta con un fisioterapeuta.
Preguntas frecuentes
¿En qué orden se ajusta una silla de oficina?
Primero la altura del asiento (codos a la altura de la mesa), después el apoyo de los pies, luego la profundidad del asiento, el soporte lumbar, los reposabrazos y por último el reclinado. El orden importa porque cada ajuste condiciona el siguiente.
¿A qué altura debe estar la silla?
De modo que, con los hombros relajados, tus codos queden aproximadamente a la altura de la superficie de la mesa. Si con esa altura los pies no apoyan planos, usa un reposapiés en lugar de bajar la silla.
¿Cómo se ajusta el soporte lumbar?
Debe apoyar la curva natural de la parte baja de la espalda, aproximadamente a la altura de la cintura. Si lo notas en el sacro o entre los omóplatos, está demasiado bajo o demasiado alto.
¿Los reposabrazos deben tocar la mesa?
No es obligatorio: su función es que los antebrazos apoyen con los hombros relajados, a la misma altura aproximada que la mesa. Si chocan con la mesa e impiden acercarte, es mejor bajarlos o retirarlos.
¿Cada cuánto conviene revisar los ajustes?
Al cambiar de calzado, de mesa o de rutina, y en general un repaso rápido cada pocas semanas. Los mandos se mueven, las espumas ceden y el cuerpo cambia; el ajuste no es para siempre.
Marcos Roca Rodríguez
Fundador de EntrenaFitness. Divulgador de fitness y nutrición basado en evidencia científica. Más sobre mí.
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